Una oportunidad para hablar de salud mental
Septiembre es el Mes de la Prevención del Suicidio, una fecha que invita a visibilizar una problemática de salud pública y a promover herramientas de cuidado, escucha y acompañamiento.
En Argentina, durante 2025 se registraron 5.209 muertes por suicidio, con una tasa de 11,8 cada 100.000 habitantes, el registro más alto de la serie histórica disponible.
Ante este escenario, resulta fundamental fortalecer la detección temprana, el acompañamiento y el acceso oportuno a los servicios de salud mental. Reconocer señales de alerta y saber cómo actuar puede contribuir a que una persona reciba ayuda a tiempo.
Hablar también es prevenir
El suicidio puede prevenirse. Generar espacios de confianza para hablar sobre lo que nos pasa, preguntar cómo se siente alguien y escuchar sin juzgar puede ser un primer paso para acercar ayuda.
Uno de los mitos más frecuentes es pensar que hablar directamente sobre el suicidio puede aumentar el riesgo. Sin embargo, preguntar de manera clara y respetuosa no provoca ni incentiva una conducta suicida. Por el contrario, puede facilitar que una persona exprese lo que está atravesando y encuentre un espacio de apoyo.
No siempre es necesario tener una respuesta o saber exactamente qué decir. Muchas veces, estar presente, escuchar y acompañar también puede hacer una diferencia.
¿Cuándo prestar atención?
No existe una única señal que permita identificar una situación de riesgo. Sin embargo, algunos cambios en el comportamiento o determinadas expresiones pueden indicar que una persona está atravesando un momento de mucho sufrimiento.
- Aislamiento o pérdida de interés en actividades habituales.
- Cambios importantes o repentinos en el estado de ánimo.
- Sentimientos de desesperanza o de no encontrar una salida.
- Expresiones como “no puedo más”, “soy una carga” o similares.
- Hablar reiteradamente sobre la muerte.
- Manifestar deseos de hacerse daño o quitarse la vida.
Ante estas situaciones, es importante no minimizar lo que la persona expresa ni ignorar las señales. Acercarse, preguntar y ofrecer ayuda puede ser fundamental.
¿Cómo podemos acompañar?
Escuchar. Dar lugar a que pueda expresar lo que siente, sin juzgar, discutir ni minimizar su sufrimiento.
Preguntar. Si existe preocupación, se puede preguntar directamente cómo está y si está pensando en hacerse daño o quitarse la vida.
Acompañar. Facilitar el acceso a atención profesional y ofrecerse a acompañar a la persona durante ese proceso.
Actuar frente a una urgencia. Si existe un riesgo cierto e inmediato, la persona no debe permanecer sola. En estos casos, es necesario buscar atención en una guardia o comunicarse con un servicio de emergencias.
Pedir ayuda es posible
Si vos o alguien cercano está atravesando una crisis o una situación de urgencia en salud mental, existen líneas de orientación y asistencia.
Línea Nacional de Orientación y Apoyo en la Urgencia de Salud Mental
0800-999-0091
Gratuita, confidencial y disponible las 24 horas.
Centro de Asistencia al Suicida
0800-345-1435
Emergencias
107 o 911, según corresponda.
Ante una situación de riesgo inmediato, también se recomienda acercarse a la guardia de salud más cercana.
Cuidar también es estar presentes
La prevención del suicidio requiere información, escucha y una respuesta oportuna. Hablar de salud mental de manera responsable, reconocer señales de sufrimiento y saber dónde pedir ayuda son acciones que pueden contribuir al cuidado de las personas y de toda la comunidad.
Hablar. Escuchar. Acompañar. Pedir ayuda.
La prevención también empieza ahí.